Muerte,
te prefiero en bajas dosis;
quemándote
a veces en la punta del cigarro,
te
quiero ver como espuma al mar mermando,
en
forma de silencio a la música callando,
fusionada
a la vida en lo extenso de un orgasmo
suicidándote,
muriendo lentamente y cortejando
No
acechándome en la puerta del frente
no
mirándome entre las hendijas de la pobreza
no
sonriente en lo que antes fue vida en mi plato
no
en mis sueños por la edad destrozados
no
en la justicia alcanzada por avaros
no
como vedette en las páginas de los diarios
Muerte,
aún te quiero revolcándote en mi canto
recordándome
siempre que si hablo es que te hablo
deshaciendo
lentamente las palabras de declaro
marchitando,
menguando, creciendo y llorando
Muerte,
no te quiero encabezando más cortejos
a
ti Muerte, prefiero recordarte en mis desvelos
te
prefiero tan presente que a veces distante
tan
ausente de mis besos y cercana a mis versos
Vaga
Muerte no divagues por mi pensamiento
te
invito a vivir ahí donde sólo yo te acepto
en
ese borde secreto donde tú y yo sabemos
que
es complejo, lo que por amor nos hemos hecho
Clava,
muerte endurecida tus garras en mi espalda
soporta
tierna y frágil la imagen de inocencia
que
tenías el remoto día en el que te conocí.
Como
ya nos dijimos todo, ahora prefiero callar
hasta
que digas la última palabra… y la digas por mí.
Certeros versos,
ResponderEliminarnos leemos.
Saludos.
Muy agradecido, viajaré por sus letras en breve!
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