¿A
dónde te fuiste cuando te dejé
inquisidora
brasa mal avenida?
Debo
suponer que el báratro que te vio nacer
reclamó
tu anaranjado cuerpo
mas
no tu tatuaje en mi pulmón
Dejaste
en mi nariz a tu último suspiro
recitando
la frase precisa, que daría
con
el final, de la que pensé, sería mi última poesía
pero
no fue así, arcilla traicionera
el
cántaro que modelaste resultó ser
la
canción más larga que se pudiera componer
la
traza indescifrable que nadie
osaría
en sus cabales a terminar de leer
hoy
al mirar con desprecio el cenicero
le
digo: "¿cuántas veces más seremos testigos
del
ocaso de ese pequeño y mal hecho mundo
que
se iluminó tan sólo por tres mil segundos
para
vernos despertar, ser felices
y
cobarde se ausenta en el lecho de muerte?"
Ceniza
te alejaste. Es extraño, pero te extraño
te
cuelas aun entre mis parpados cansados
que
esperan volverte a ver encendida
ahí,
cuando ni la luz me hace ver la salida
No
somos culpables, Ceniza maldita
no
fui yo quien te bendijo con la vida
ni
yo quien celoso te la arrebató
somos
víctimas de un juego perverso
que
el Olvido generó, cultivó y ganó.
Solo
él nos hará libres, lo quieras o no.
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