domingo, 17 de febrero de 2013

Ceniza


¿A dónde te fuiste cuando te dejé
inquisidora brasa mal avenida?
Debo suponer que el báratro que te vio nacer
reclamó tu anaranjado cuerpo 
mas no tu tatuaje en mi pulmón

Dejaste en mi nariz a tu último suspiro
recitando la frase precisa, que daría
con el final, de la que pensé, sería mi última poesía
pero no fue así, arcilla traicionera
el cántaro que modelaste resultó ser
la canción más larga que se pudiera componer
la traza indescifrable que nadie
osaría en sus cabales a terminar de leer

hoy al mirar con desprecio el cenicero
le digo: "¿cuántas veces más seremos testigos
del ocaso de ese pequeño y mal hecho mundo
que se iluminó tan sólo por tres mil segundos
para vernos despertar, ser felices
y cobarde se ausenta en el lecho de muerte?"

Ceniza te alejaste. Es extraño, pero te extraño
te cuelas aun entre mis parpados cansados
que esperan volverte a ver encendida
ahí, cuando ni la luz me hace ver la salida

No somos culpables, Ceniza maldita
no fui yo quien te bendijo con la vida
ni yo quien celoso te la arrebató
somos víctimas de un juego perverso
que el Olvido generó, cultivó y ganó.
Solo él nos hará libres, lo quieras o no. 

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