Bailas en la tregua que te brinda el tiempo,
en la eterna inocencia de tus misterios
cansada de ver que el mundo gira a otro ritmo.
Distinto, laberinto infinito.
Adolescencia; cuna y ruina
de las más bellas quimeras
salto grande, ciego, ajeno, como suave
cual fieltro dispuesto para tu aterrizaje
El goce lo respiras distante de las penas
errante y sin cadenas Inmensa entre grandezas.
Pequeña te dijeran, conchito te nombraran,
luz en cueva ofusca; Tu nombre es la luz diurna
Amparas bajo tus alas el secreto que perdí
y que hoy intento, mas no puedo encontrar
quizá mañana tampoco pero en tu sonrisa
siempre las pistas habré de encontrar.
Olvida ahora que el futuro llegará,
los problemas son hoy la lejana tempestad,
porque la gente grande, debes aprender;
No arregla sus conflictos, los tapa sin saber
¡Extiende ya tus alas y atraviesa esa jaula!
Vuela libre junto al viento lejos del lánguido cielo gris
Sobre ti; está la esperanza, el futuro reposa en tu almohada,
la respuesta duerme junto a ti, la riqueza está dentro de ti
La condena que te ata ya parece irrevocable
así como la mía, también lo fue y aun lo es
busqué a los culpables que me dieran el por qué
y me dieron entre frases a su Dios y su ley
Pero nunca las respuestas, la certeza a mi deber
la palabra era una, una sola es: Crecer.
¡Reniégala por completo y redúcela a cenizas!
¡Que si creces pierdes risas, que si creces pierdes vida!
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