lunes, 17 de octubre de 2011

Propuesta indecente

Te propongo por un instante
creernos sordos a la música del viento,
ciegos a la danza de los mares
y que cantes una muda opera errante.

Que converjas en forma anónima
a compartir el silencio por completo
magnicida de los sueños, discreto
heredero del olvido en mi memoria.

Que te deshagas de la amada locura
de la duda, los afectos, los temores 
y te olvides de ser una estructura
que soporta todo cuanto te rodea.

Te invito a ignorar a la naturaleza,
a vivir tras un costoso diamante,
a que pases por mi lado sin saberlo,
a hacerte rico temiendo perderlo.

Si tu corazón acepta esta propuesta
y te vuelves ciego y cantas mudo
y te haces el sordo, entonces:
No le permitas nunca más latir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario