Entonces comenzó a correr
como si lo siguieran sus recuerdos
y entró en calor rápidamente,
luego el sudor y junto con él
se empezaban a deshacer
las suelas de su zapatos
que se convirtieron de repente
en las plantas de su pies
y sus piernas en cada contacto
con el pavimento se unían a él
hasta que no pudo correr más.
El sudor se evaporó y logró olvidar.
No supo porque corría
ni por qué perdió sus pies,
sólo sabía que por salir corriendo
perdió parte de lo que fue.
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