miércoles, 24 de agosto de 2011

Al ocaso [de la utopía]

Y al ocaso de los versos antes dichos
se recita hacia el futuro del amanecer.
No fui yo quien apagó estos mil soles
ni mil soles tampoco habré de encender
siempre con los ojos al frente fijos
nada queda por ganar ni por perder
la lucha siempre ha sido injusta
y nadie puede matarnos otra vez

No podemos desdecir nuestras palabras
ni cubrir con otras huellas las pisadas
sólo nos queda empacar nuestro pasado
y llevarlo como un mito recordado.
Ya canta un ave anunciando el día
¿Qué día le pregunto y repito con porfía?
"Viviste" responde una voz como un canto
“aquí estamos de nuevo cantando y luchando”

Si volteamos, sólo ruinas llenarán
la mirada humedecida de nostálgico andar
traiciones, mentiras, desmentidas,
y ese “te quiero” que no quiso perdurar
una y otra vez cegarán nuestro mirar
y llegaremos cansados donde nunca
imaginamos llegar mas llegaremos
porque soportamos mal tras mal.

Fracciones de segundo, de momentos
estáticos perduran en el pálido
calambre que sostiene el firmamento
cansado de aguantar los estallidos
de un sol que se niega a apagar
de una luna que se niega a menguar
y ambos compartiendo sin embargo
el mismo lugar, que llaman hogar

No hay comentarios:

Publicar un comentario