- VII -
Insomnio; tierra de promesas compartidas
anhelo de sueños, con puertos sin destino
vago espacio en el que la desesperación
se sella entre los párpados, con el lacre de las lágrimas
Guardas en tu seno el reflejo de vidas pasadas
el mismo olvido que parece dejar a su paso el vino
no obstante, te presentas junto a cada pálpito del corazón
eres el traidor inmortal del descanso de las almas
Nadie queda indiferente a tus visitas inesperadas
pasas de ser un detalle, a ser tema de conversación peregrino
de quienes no pueden dejar de pensar, eres perdición
de los que te atamos con recelo; aunque te odiemos y tú nos ames
Canción silenciosa de las almas perdidas
reflejo de destellos que nacen siendo ciegos
amo de instantes eternos, heridas sin curación
frágil manantial de agua, que no lucha contra las llamas
El éter cobra forma cuando la almohada no ofrece respuestas,
el sueño que no tengo yace en una cama de clavos,
llorando, aguantando y gritando con desesperación,
como si el sueño llegara mientras más fuerte gritaras
De estas batallas libradas en miles de camas,
en donde no se sabe de victorias ni vencidos.
Quizá en otra almohada el insomnio pierda la batalla
y retorne ese espacio donde puedas ser soñada
en donde cobren vida nueva las recetas ya olvidadas
las compresas de la abuela y consejos de amigos
¡Sueño: triunfa con tu fuerza ante esa noche iluminada,
por la luz que da el insomnio y sus quimeras secuestradas!
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