martes, 4 de septiembre de 2012

Sueño porteño


Anoche
volví a soñar con Valparaíso
soñé con una luna llena
reflejándose en el mar.
Yo sentado en la playa
con una fría brisa en la espalda

Ahí,
te abrigaba, lo recuerdo
y tus besos me arropaban
la arena helada no transaba
en su llamada al navío
que solitario reposaba

Anoche,
la estrella fugaz que nos guiaba
se apagó tímidamente antes de tocar el mar,
no sin antes desnudar a la luna,
a mi silencio, a tu silencio
y entramar cada uno de nuestros dedos

Esquivando
a los naufragios de la resaca
nuestros cuerpos incorporados
a la nada y la nada recibiendo
lo que la arena celosa renegaba,
las pisadas de presente eterno

Anoche
soñé a un perro errante envidioso
que junto a nosotros quiso quedar
pero todo sobraba; sobraba el barco,
el muelle, las luces, la luna,
la arena, el mar y la nada

Y entonces,
tu sonrisa emerge venciendo a la nada
el sueño cobra la nitidez de la vigilia
las palabras son tan duras como el hierro
la mirada penetrante como daga y tus besos
un sueño permanente sobre mi almohada.

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