Anoche
volví
a soñar con Valparaíso
soñé
con una luna llena
reflejándose
en el mar.
Yo
sentado en la playa
con
una fría brisa en la espalda
Ahí,
te
abrigaba, lo recuerdo
y
tus besos me arropaban
la
arena helada no transaba
en
su llamada al navío
que
solitario reposaba
Anoche,
la
estrella fugaz que nos guiaba
se
apagó tímidamente antes de tocar el mar,
no
sin antes desnudar a la luna,
a
mi silencio, a tu silencio
y
entramar cada uno de nuestros dedos
Esquivando
a
los naufragios de la resaca
nuestros
cuerpos incorporados
a
la nada y la nada recibiendo
lo
que la arena celosa renegaba,
las
pisadas de presente eterno
Anoche
soñé
a un perro errante envidioso
que
junto a nosotros quiso quedar
pero
todo sobraba; sobraba el barco,
el
muelle, las luces, la luna,
la
arena, el mar y la nada
Y
entonces,
tu
sonrisa emerge venciendo a la nada
el
sueño cobra la nitidez de la vigilia
las
palabras son tan duras como el hierro
la
mirada penetrante como daga y tus besos
un
sueño permanente sobre mi almohada.
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